
Calculadora de cuota de autónomos
Desde 2023 la cuota depende de tus rendimientos netos: calcula tu tramo y tu cuota mensual con el sistema actual.
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Si trabajas por tu cuenta o gestionas una empresa pequeña, tus cuentas no son las de un asalariado: la cuota de autónomos, el IVA, el IRPF, los gastos deducibles y el coste de cada empleado se calculan con reglas propias. Aquí están todas, separadas y con el desglose completo.


Desde 2023 la cuota depende de tus rendimientos netos: calcula tu tramo y tu cuota mensual con el sistema actual.
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Modelo 130 o 131: cuánto debes ingresar cada trimestre y qué te quedará a pagar o devolver en la declaración anual.
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Base, IVA, retención de IRPF y total a cobrar: emite facturas correctas sin confundir base con total.
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Bruto, cotizaciones empresariales y coste total: cuánto le cuesta realmente a tu empresa cada contratación.
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Alquiler, suministros, vehículo, teléfono: qué parte de cada gasto es deducible y cómo afecta a tu rendimiento neto.
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Facturas lo mismo que un asalariado, pero no cobras lo mismo: calcula tu neto tras cuota, IRPF, IVA e impuestos.
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Convierte importes entre monedas con el tipo de referencia y calcula el contravalor en euros de tus facturas.
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Ordenadores, maquinaria, vehículos: reparte su coste en los años de vida útil con los coeficientes fiscales.
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Margen bruto, margen neto y markup: pon precio a tus productos sin confundir margen con recargo.
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Costes fijos, costes variables y precio: cuántas unidades debes vender para cubrir gastos y empezar a ganar.
Abrir la herramienta →Desde 2023, la cuota de autónomos no es una cantidad fija: depende de los rendimientos netos previstos, repartidos en 15 tramos. Cada tramo tiene una base mínima y máxima y una cuota mensual. El autónomo elige una base dentro de su tramo según sus rendimientos previstos, y al año siguiente la Seguridad Social regulariza: si los rendimientos reales fueron superiores, se ingresa la diferencia; si fueron inferiores, se devuelve. La calculadora de cuota pide los rendimientos netos (ingresos menos gastos deducibles, con la deducción del 7% general, o del 3% para autónomos societarios) y muestra el tramo, la base y la cuota que corresponde.
Hay dos errores frecuentes. El primero es confundir ingresos con rendimientos: la cuota se calcula sobre el rendimiento neto, no sobre la facturación bruta. Un autónomo que factura 60.000 € pero tiene 20.000 € de gastos no está en el tramo de 60.000 €, sino en el de 40.000 € (menos la deducción). El segundo error es no cambiar de tramo cuando cambian los rendimientos: la base se puede modificar hasta seis veces al año, y hacerlo a tiempo evita regularizaciones grandes. La calculadora muestra también la cuota reducida de la tarifa plana para nuevos autónomos (80 € durante los primeros 12 meses, prorrogable otros 12 si los rendimientos son bajos), que es la vía de entrada más habitual.
La cuota no es el único coste fijo: el IRPF se ingresa por pagos fraccionados trimestrales, el IVA se liquida también trimestralmente (salvo en el régimen de módulos o en el SII mensual para grandes empresas), y los gastos deducibles reducen tanto la base del IRPF como los rendimientos para la cuota. Por eso las herramientas de esta categoría están conectadas: la de gastos deducibles alimenta la de cuota, y la de cuota alimenta la de sueldo de autónomo, que es la que responde a la pregunta final: de lo que facturo, ¿cuánto me queda en limpio?
Una factura de autónomo tiene tres cifras que no hay que confundir: la base imponible (el precio del trabajo), el IVA (generalmente el 21%, que se repercute al cliente y se ingresa a Hacienda) y la retención de IRPF (generalmente el 15%, o el 7% para nuevos autónomos durante tres años, que el cliente retiene y anticipa a Hacienda en tu nombre). El total a cobrar es base más IVA menos retención. La calculadora de factura pide la base y aplica esos porcentajes, mostrando cada concepto por separado para que no se cobre de menos ni se ingrese de más.
El IVA tiene sus propias reglas: no todos los servicios llevan el 21% (algunos están exentos, como la formación o la sanidad, y otros llevan tipos reducidos), y el IVA soportado en las compras se puede deducir del repercutido en las ventas, ingresando solo la diferencia. El IRPF, por su parte, se regulariza en la declaración anual: las retenciones soportadas se restan de la cuota, y los pagos fraccionados trimestrales (modelo 130) anticipan la diferencia. La calculadora de IRPF para autónomos estima ese pago fraccionado y la de factura asegura que cada factura individual ya lleva la retención correcta.
Contratar a un empleado cuesta más que su bruto: la empresa suma las cotizaciones empresariales (contingencias comunes, desempleo, FOGASA, formación y MEI) y obtiene el coste total, que la calculadora de coste de empresa desglosa por concepto. Esa cifra es la que debe compararse con lo que el empleado produce, no solo con su salario neto. Del mismo modo, poner precio a un producto exige distinguir margen y markup: el margen es el porcentaje del precio que es beneficio, mientras que el markup es el recargo sobre el coste. Confundirlos es la causa más frecuente de precios demasiado bajos: un markup del 50% sobre un coste de 100 € da un precio de 150 €, pero el margen es del 33%, no del 50%.
El punto de equilibrio une ambas ideas: con los costes fijos mensuales (alquiler, cuota, seguros, salarios fijos), los costes variables por unidad y el precio de venta, se calcula cuántas unidades hay que vender para cubrir gastos. Por debajo de esa cifra, la empresa pierde; por encima, gana. La calculadora de punto de equilibrio muestra ese umbral en unidades y en euros, y permite simular qué pasa si sube el precio o bajan los costes. Junto con la de amortización (que reparte el coste de una inversión en sus años de vida útil con los coeficientes fiscales máximos y mínimos), son las herramientas que convierten una idea de negocio en un plan con cifras.
Sí, desde 2023. Se calcula sobre los rendimientos netos previstos, en 15 tramos, y se regulariza al año siguiente con los rendimientos reales. Puedes cambiar de base hasta seis veces al año.
Es una cuota reducida de 80 € al mes durante los primeros 12 meses de actividad (prorrogable 12 más si los rendimientos netos son inferiores al SMI), para nuevos autónomos que no lo hayan sido en los dos años anteriores (tres, si ya disfrutaron de la bonificación).
Sí, el IVA soportado en compras y gastos afectos a la actividad se deduce del IVA repercutido en las ventas, ingresando solo la diferencia. No es deducible el IVA de bienes y servicios no afectos, ni el de ciertos gastos (atenciones a clientes, entre otros, con excepciones).
No. Es un anticipo: en la declaración anual, las retenciones soportadas y los pagos fraccionados se restan de la cuota total, y la diferencia se paga o se devuelve según el resultado.
Sí, en la parte proporcional afecta a la actividad (según los metros cuadrados dedicados), tanto el alquiler como los suministros (con el 30% de la parte proporcional para suministros, según la norma actual), siempre que se comunique el espacio afecto a Hacienda.
No. El margen es el beneficio dividido entre el precio de venta; el markup es el beneficio dividido entre el coste. Un precio de 150 € con coste de 100 € tiene un markup del 50% pero un margen del 33,3%.